
Profesor:
Lic, Juan Alberto Galvá
Director Académico (INTESAND)
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Santo Domingo, Rep. Dom.

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Lección 5 de 12
LOS PILARES DE LA FE CRISTIANA
Introducción
El aparato doctrinal cristiano es muy extenso. Basta con consultar las teologías sistemáticas con que contamos hoy día para ser consientes de la magnitud de temas que implica, no siempre tratados exhaustivamente. Para poner un ejemplo, solo la obra de Charles Hodge, D.D. 1871-1873 tiene 956 páginas esto, por cierto, es una edición en español donde algunos temas no son traducidos íntegramente por los editores.
Otra obra más reciente titulada curiosamente: “Una introducción a la doctrina bíblica”, por Wayne Grudem, tiene nada más y nada menos que 1366 páginas. Pero Grudem considera a juzgar por el título de su teología que su libro es apenas “una introducción”. Siendo que, de hecho, la Teología Sistemática es una de las materias que hacen parte del pensum del Inviti-Intesand, no invertiremos tiempo tratando todas y cada una de las doctrinas que pudieran ser sondeadas en este estudio, sino que oportunamente cuando llegue el tiempo de que el estudiante seleccione la Teología Sistemática el estudiante las verá a profundidad. Nuestro propósito ahora es escoger algunas de las llamadas doctrinas cardinales del evangelio, aquellas que todo creyente debe conocer y entender de forma cabal y las cuales deben formar el marco referencial que le permita evaluar todo enseñanza recibida. En otras palabras, toda asignatura, especulación, o doctrina que no se ajuste a los postulados de estas doctrinas deben ser rechazados por los creyentes porque atacan la medula de la fe cristiana y socaban sus fundamentos, y como sabemos, ninguna edificación por esplendida que sea podrá permanecer en pie sin pilares y fundamentos sólidos.
DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS
ADVERTENCIA
Sería una vergüenza y de hecho, algo inconcebible y más delicado aún, una acción potencialmente muy peligrosa, el que una persona pretenda hacer estudios teológicos sin siquiera haber leído todo el Nuevo Testamento. Un plan de lectura de la Biblia completa, libro por libro, capitulo por capitulo, versículo a versículo, es requerido a fin de que tenga un contexto aceptable la introducción incluso a esta asignatura. Si este es su caso, háganos caso, y comience ya desde Génesis a leer su Biblia metódica y cumplidamente.
Por cierto, igualmente estamos firmemente convencidos de que, si bien no hay una forma ciento por ciento infalible de conocer si una persona ha nacido de nuevo, no es menos cierto de que hay ciertas evidencias que no pueden fallar para autenticarlo y una de ellas, ciertamente es el amor por la lectura y el estudio de la Biblia, si por alguna causa, usted no siente este poderoso impulso, una consulta con sus ancianos pastores, no le vendría nada mal.
Lección 6 de 12
EL PRINCIPIO OBLIGADO
Es bíblico, y además es lógico que cualquier estudio doctrinal cristiano empiece por afirmar la autoridad de la Biblia. Cualquier duda respecto a la autoridad de las Escrituras en este punto es preciso despejarla con argumentos incontestables por la obvia razón de que todas y cada una de las asignaturas del pensum del instituto bíblico tienen relación directa con la Biblia y su autoridad, si la Biblia no es fiable, nada que se haya escrito a partir de ella lo será, y de hecho, todo estudio sobre ella, excepto con fines históricos o documentales, tendrá poca o ninguna importancia.
EL PROPÓSITO DE LA BIBLIA
Como ya hemos explicado antes cada autor escribe guiado por un propósito en mente. El autor escoge sus palabras y los eventos e ideas a través de los cuales quiere llevar su mensaje, las ideas separadas y los eventos sueltos nada significan en particular, el significado de cada cosa narrada o registrada por el autor solo tiene sentido cuando se evalúa en el conjunto apegados al propósito del autor.
Para poner un ejemplo; el presidente de la república da un discurso a la nación, dicho discurso siempre está precedido por una serie de eventos de mayor y menor importancia política para el mandatario. Imaginemos pues, que al presidente le toca dar un discurso en medio de una coyuntura en la que él es candidato a la reelección; hablará de economía, de seguridad social, de construcciones y muchos otros temas, pero, siendo que su interés en reelegirse es el principal interés de su discurso, su tono, los matices y los énfasis de su discurso, —si el oyente está consciente de la intención del presidente— mostrarán ya sutilmente o evidentemente que el mensaje principal no es “la economía ha mejorado”, o, “he construido muchas escuelas”, el mensaje principal que subyace en su discurso será “voten por mi”, “reelíjanme”. Pero, si el receptor ignora esta realidad en la comunicación llegará a la falsa conclusión de que el mensaje del presidente tenía que ver con una real rendición de cuentas.
LA INTENCION DE LOS AUTORES
El caso de los autores bíblicos no es distinto. Los autores sagrados escribieron con objetivos claros en mente, la diplomática carta a Filemón, por ejemplo, tiene el claro propósito de interceder ante Filemón, Pablo haciendo uso de su prestigio como apóstol y su autoridad apostólica, para que Filemón desista de ejercer su derecho como propietario legal de una esclavo escapado de su hacienda, sobre el que, según la ley romana imperante en la época, Filemón tenía derecho de vida y muerte. Podía mutilarlo, castigarlo severamente e incluso matarlo si lo decidía, y todo aquello caída dentro de la legalidad. Pero Pablo “sutilmente” guía a Filemón a desistir de ejercer los limites de sus derechos e incluso le sugiere que lo libere.
LA INTENCION DEL AUTOR PRINCIPAL
El Espíritu Santo, que es el autor de toda la obra (La Biblia) tenía al inspirar a los autores una idea en mente. Todas y cada una de las narraciones, escritos proféticos y disertaciones y reflexiones tenían como objetivo central explicar al hombre que su origen está en Dios, el cómo éste terminó lejos de Dios, y la forma que el mismo Dios ha provisto para que el hombre vuelva a su Creador. Así pues, aunque en la Biblia hay poesía, no es un libro de poesía, aunque hay muchísima historia, no es un libro de historia, aunque hay mucha profecía la Biblia no es un libro de profecía, la Biblia es la historia del amor de Dios que se ha procurado atraer nuevamente hacia sí a una humanidad rebelde y que le ha dado la espalda, es la historia del amor de Dios por su creación. Jn. 3:16.
Por tanto, de ahora en adelante, al leer la Biblia, trate de ver, como cada parte de ella cumple con este propósito. Por ejemplo, los libros de Crónicas, que según el consenso cristiano son de los más áridos de leer, con todas sus listas de nombres, lugares, y procedimientos. No obstante, allí también está la impronta del amor de Dios por su pueblo, dejando un registro que muestra su fidelidad acerca de las promesas hechas a su gente de que, si bien, a causa de su pecado serían desarraigados de las tierra, no obstante su fiel amor los haría retornar conforme a la palabra prometida.
CÓMO LEER LA BIBLIA Y CÓMO NO ABORDARLA
No busque en la Biblia historias de extraterrestres porque la Biblia no es un libro sobre ese tema, eso no quita que hayan algunas narraciones enigmáticas en ella, que quizá en algún momento de la historia nos sean develadas, pero, esas son pequeñas porciones dentro del todo. Mucha gente falla desviando la atención de lo principal y pone su foco en esas inciertas golosinas y terminan muy empalagados, terminan más confundidos que cuando empezaron, por una razón muy simple ese no es el tema central de la Biblia ni su propósito.
Si usted quiere hallar evidencia científica armonizable con los hallazgos y postulados de la ciencia moderna, le aseguro que no hallará contradicciones con la Biblia ni declaraciones absurdas por parte d ella acerca del universo o como fue formado como si es común en los mitos antiguos, no obstante, usted no podrá usar la Biblia satisfactoriamente con este propósito, porque este no es objeto del libro. Busque en la Biblia, lo que se puede hallar en ella acorde al propósito para el que fue escrita y hallará respuestas seguras para:
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El origen de todas las cosas: Dios el creador.
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El origen del hombre: Dios el creador.
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El origen del mal sobre la tierra: Satanás y la rebelión del hombre
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El destino de la tierra: Juicio, limpieza, y renovación.
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El destino del hombre: Juicio, salvación y castigo.
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La duración de este sistema: Hasta la II Venida de Cristo.
Cargas de investigación
SEXTA LECCION
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Muchas personas sostienen que la Biblia está plagada de errores y de contradicciones. Investigue y haga una lista de las 10 objeciones que más frecuentemente se levantan en contra de la Biblia.
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Auxíliese de los libros: Hermenéutica Principios y Procedimientos de Interpretación Bíblica por Henry A. Virkler, así como Evidencia Que Exige Un Veredicto de Josh MacDowell, para la refutación de esos 10 argumentos.
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Explique porque es tan importante conocer el propósito que tenían los autores bíblicos en mente a los fines de conseguir una interpretación cónsona con la intención de los autógrafos.
Lección 7 de 12
LA AUTORIDAD DE LA BIBLIA
La Biblia es fiable en todo lo que dice, siempre que se tome en cuenta su propósito general y el objetivo con que se dan ciertas declaraciones, el contexto histórico y las limitaciones de lenguaje.
Toda afirmación de la Biblia dentro del campo de ciencias o áreas que no son exclusivamente religiosas, esto es, históricas, botánicas, biológicas, antropológicas etc., son exactas entendidas en el contexto del propósito del autor y de las normas y la cosmovisión de sus receptores para la época en que dichas declaraciones fueron expresadas.
Así la Biblia dice que el horno e que fueron echados en Babilonia los tres jóvenes hebreos fue calentado 7 veces más, como si el horno tuviera algún dispositivo mecánico o electrónico moderno que permitiera hacer tal cosa, pero, la expresión siete veces, muy común en la literatura de la época, simplemente quería decir, en su grado máximo, sin hacer alusión a un grado preciso de calor.
Igualmente la expresión de Josué, mandando a la luna y al sol detenerse en Gabaón y el Valle de Ajalón, (Jos. 10:12) como dando a entender que el sol giraba alrededor de la tierra y no al revés, no toma en cuenta que esta declaración es correcta para un observador terrestre, pues, sin los conocimientos actuales de astronomía, ningún hombre de la antigüedad podía entender la disposición de los astros de otra forma que no fuera con una concepción geocéntrica. Se trata pues de una declaración que se limita a narrar lo observado, sin entrar en consideraciones de si lo observado obedece estrictamente a lo científicamente correcto o no. Un procedimiento parecido se sigue hoy día cuando hablamos en lenguaje fenomenológico del sol como “acostándose” o “poniéndose” a pesar de que sabemos que el sol, no hace ninguna de estas cosas, no obstante, desde el punto de vista de un observador terrestre, eso es precisamente lo que hace, “se pone” y/o se “acuesta”.
POR LA AUTORIDAD EMANADA DE SU AUTOR
Siendo Dios infalible, su palabra no podía ser menos que infalible igualmente. La Biblia es íntegramente infalible y no solo una parte de ella, porque de no ser así implicaría que la palabra de Dios está mezclada con el error. Algunos dicen que solo algunas partes de la Biblia son inspiradas y otras no, pero este es un argumento falso y engañoso, pues toda la Escritura es inspirada por Dios (II Ti 3:16). Eso no quita que debamos distinguir entre mandatos emanados directamente por la boca de Dios que son normativos para nosotros y a los que debemos prestar especial atención (Cf. Ex. 20:13), y el relato inspirado de declaraciones de hombres, demonios y Satanás cuyas palabras, ideas y/o mandamientos o ejemplo no son ni deben ser normativos para nosotros; no obstante Dios autorizó al autor inspirado a registrarlo para ejemplo nuestro acerca de las cosas que no se deben hacer, los ejemplos que no debemos imitar. (Cf. Job. 1:9).
RESUMEN
Todo cristiano cree y debe creer y sostener la doctrina de la inerrancia plenaria (PLENA) de las Escrituras. Es la misma comunidad cristiana la que determina y ha determinado siempre qué es Escritura y que no confiando en la guianza del Espíritu Santo. La Biblia, como la reconoce la comunidad protestante en la actualidad, es lo que reconocemos como Las Sagradas Escrituras, todo creyente debe ceñirse a este pilar.
Cargas de investigación
SEPTIMA LECCION
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A diez cristianos haga la siguiente pregunta: ¿Cuál es en tú vida personal el alcance de la autoridad de la Biblia?
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Tomando en cuenta que hay una gran cantidad de temas que la Biblia no trata, por ejemplo, el uso de drogas, las cirugías plásticas o la clonación de animales y seres humanos, qué podemos responder a las personas que refutan la autoridad de la Biblia como un libro desfasado y por tanto irrelevante para el presente.
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Pregunte a 10 creyentes, cuáles serían las cosas que ellos no harían aunque las mande la Biblia.
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Tomando en cuenta el auge que tiene desde hace varias décadas la lucha por derechos civiles y las libertades personales, ¿qué actitud debe asumir el creyente ante las personas que defienden prácticas como la homosexualidad, lesbianismo, y otras corrientes sexuales, la despenalización del aborto y del consumo de drogas?
Lección 8 de 12
DIOS
Si las Escrituras, como hemos venido afirmando son ciertas, entonces se sigue que, el Dios del que nos hablan es igualmente cierto.
SU NATURALEZA
Dios según la Biblia es Espíritu purísimo (Jn. 4:24), Dios es luz (1 Jn. 1:5), esto es Dios es la energía más intensa y pura que pueda existir. Si el espíritu es humo, o plasma o éter o algún elemento medible como lo es la luz física por ejemplo, lo ignoramos completamente. Sin embargo, ya que la luz y el fuego son elementos constantes en las narraciones de la Biblia acerca de la presencia de Dios, quizá, aunque no medible, la presencia de Dios pueda ser perceptible si estos elementos descritos son en su esencia igual o semejante a los elementos físicos correspondientes conocidos por el hombre.
Pero cabe especular, que la luz y el fuego sean igualmente elementos escogidos por Dios para garantizar por parte de los seres humanos una identificación positiva de su ser, sin que implique por vía de consecuencia que dichas manifestaciones responden a su esencia original. Porque Dios, sin ser ni haber sido hombre nunca tomó forma humana y se encarnó, e igualmente, Dios sin padecer de hambre en varias ocasiones aparece comiendo (Gn. 18: 1 y ss) y sin tener cuerpo aparece materializándose en las llamadas teofanías para concedernos el que le veamos (G. 16:7; 22:11; Ex. 3:2; Jue. 21.1).
SU ORIGEN
Para nosotros, seres finitos, acostumbrados a ver el inicio y el final de todo constante e inacabablemente, a nosotros muy difícil nos resulta la idea de un Dios sin origen (I Cr. 29:10). La Biblia intrépidamente afirma la eternidad de Dios sin explicaciones de ningún tipo, sino dando por sentada su existencia, la realidad de Dios en la frase “En el principio creó Dios, los cielos y la tierra” (Gn. 1:1). La existencia eterna de Dios es simplemente un artículo de fe, no es el tipo de argumentos que pueda ser defendido apelando a lo observable ni a elucubraciones filosóficas de ningún tipo, la Biblia lo afirma, y al creyente con eso le basta.
SU PERSONA
La Biblia proclama la unidad de Dios, Deuteronomio no puede ser más explicito, “Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Dt. 6:4). El A.T. es incisivo en afirmar la unidad y la singularidad de Dios (Dt 5; Ex. 20). Con todo, el Antiguo Testamento da indicios de que el enviado prometido (el Mesías) tendría asociación con la divinidad, atributos divinos y en ocasiones abiertamente le llama Dios (Is. 9:6). Con todo, ningún profeta o autor del A.T. imaginó jamás, o sugirió siquiera que la persona de Dios fuera plural. El monoteísmo unipersonal, indivisible sobre la concepción de Dios era inquebrantable a pesar de estos indicios reveladores.
No obstante, el Nuevo Testamento presenta a Jesús como el hijo divino del Padre. Pero no solo como un titulo simbólico o como una frase sin significado práctico, sino que Jesús asume abiertamente atribuciones claramente divinas cuando:
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Perdona pecados (Mt. 9:2)
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Acepta adoración (Jn. 9:3).
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Se proclama como salvador único (Jn. 14:6).
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Tiene poder sobre la naturaleza (Mr. 4:41).
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Sobre los que mueren (Jn. 11:43 y ss).
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Y sobre la muerte al haber resucitado por su propia iniciativa y el concurso de Dios su Padre. (Jn. 10:18; Mt. 28:6).
Igualmente los discípulos de Jesús, sobre todo el apóstol Juan, sin ambages de ningún tipo llama claramente a Jesús Dios: (Jn. 1:1).
“En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo ERA DIOS”
Más claro no puede estar.
Por esta razón la cristiandad desde sus orígenes ha adorado a Jesús como a Dios, igualmente ha distinguido la persona de Jesús de la persona del Padre, y unos trescientos años más tarde, por razones que se verán más adelante desarrolló la doctrina de la Trinidad.
El Espíritu Santo a quien la Biblia claramente atribuye personalidad, es según la doctrina cristiana, la tercera persona de la trinidad. Los textos que apoyan su divinidad no son tan abundantes como los que apoyan la divinidad de Cristo, pero no hay duda de que los que tenemos a disposición se explican por sí mismos, siendo quizá, a nuestro juicio, el texto de la gran comisión el más revelador.
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del padre (una persona),
y del Hijo (una persona)
y del Espíritu Santo (¿una cosa, un emblema?); —¡No! Una persona—
Mt. 28:19. Los paréntesis y el énfasis son añadidos.
Cargas de investigación
OCTAVA LECCION
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Muchos filósofos niegan que un ser infinito y trascendente como el Dios descrito por el cristianismo pueda ser conocido en modo alguno, ¿qué respuesta bíblica podríamos dar a tal afirmación?
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Decimos que Dios es persona, investigue por sus propios medios al menos tres definiciones de persona y busque pasajes de la Biblia que encajen con estas definiciones.
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De todos los pasajes que hablan o sugieren la divinidad del Padre, de el Hijo y del Espíritu Santo, escoja uno respectivamente, aquel que a su juicio muestre de forma incuestionable la divinidad de cada persona.
Asignatura:
curso de confirmación
de fe y Afianzamiento
Doctrinal (CCF-AD)
