
Profesor:
Lic, Juan Alberto Galvá
Director Académico (INTESAND)
Whastsapp 829-333-3981
Santo Domingo, Rep. Dom.
Curso de confirmación de fe y afianzamiento doctrinal
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829-333-3981
Instituto Teológico De Santo Domingo
International Virtual Theological Institute
(INVITI-INTESAND)
CONTENIDO
Los pormenores de esta asignatura son publicados por el Departamento de Planificación Académica del (INVITI-INTESAND) la información vertida en esta serie de artículos forma parte de la asignatura denominada:
Agradeceremos que el uso de esta obra nos sea notificado, y que las citas a la misma sean debidamente acreditadas en las obras o documentos en los que aparezcan referencias a la misma.
CCF-AD
Curso de confirmación de fe y afianzamiento doctrinal
POR FAVOR LEA ESTO
Esta información se publica para provecho de toda persona como es parte de las políticas educativas de nuestro centro docente. Si a usted le interesa tener toda la información que forma parte de este curso/asignatura y que le sean reconocidos créditos por la misma a los fines de obtener el grado de bachiller en teología, Certificado en Estudio Teológicos, le invitamos a ponerse en contacto con nosotros y gustosamente le guiaremos para que pueda matricularse y seguir sus lecciones regularmente vía internet. 1-829-333-3981 institutointesand@gmail.com
PRESENTACIÓN
El estudio teológico-académico representa un eslabón superior tanto en la comprensión de la doctrina cristiana como filosofía así como su significado para la edificación de una vida cristiana ajustada a las normas de Cristo y la vía de alcanzar una práctica cristiana que funcione bajo ciertas normas generalmente aceptadas siempre en consonancia con las Sagradas Escrituras.
Acceder al conocimiento teológico superior, esto es, el que va más allá de la sola lectura de la Biblia, sin reparar en las diversas formas en que ésta puede y deba o no ser entendida y aplicada, requiere a su vez una cierta base de sustento a fin de que los aspirantes a tales conocimientos puedan asimilar las materias que son parte del currículo que otorga el grado de Bachiller en Teología: “CERTIFICADO EN ESTUDIOS TEOLOGICOS”.
El (INVITI-INTESAND) se precia en ser una institución que facilita a todos los interesados tales conocimientos sin poner más trabas que las que los mismos interesados puedan levantar.
Para poner un ejemplo, un iletrado tiene las puertas abiertas para estudiar con nosotros, nuestros salones de clases y/o recursos vía internet están abiertos para él, pero, a pesar de nuestra buena disposición, la carencia de herramientas formativas de dicha persona para llevar a cabo las tareas más simples acorde a la meta seleccionada le serán casi virtualmente imposibles.
De igual forma, alguien que pretenda conocer los orígenes de la Biblia, sus diversos géneros literarios, las distintas disciplinas que son parte de su estudio, las múltiples herramientas de que se valen los estudiosos para entenderla y aplicarla y las técnicas para sacarle el mejor de los provechos, todos estos niveles de conocimiento resultarán extremadamente difíciles de comprender para personas con un conocimiento somero o superficial de las Sagradas Escrituras. En otras palabras, el conocimiento teológico superior está prácticamente reservado para personas que ya tienen un conocimiento al menos aceptable del contenido de la Biblia
EL SISTEMA DE EDUCACION INFORMAL DE LAS IGLESIAS EVANGELICAS
Infortunadamente las iglesias protestantes, sobre todo de las ramas evangélicas y más propiamente dicho las pentecostales (no todos los protestantes se consideran evangélicos) en su mayoría, no han desarrollado un programa de estudios sistemáticos atenido a un programa medible. Lo más parecido a dicho programa sería la llamada ESCUELA DOMINICAL la cual es una institución que no todas las iglesias tienen y que en la mayoría de los casos tampoco es desarrollada con la necesaria rigurosidad; y en otros casos se cuenta con EL ESTUDIO BIBLICO o ambos. Pero el estudio bíblico que es una institución más difundida en las iglesias, pero que igualmente no obedece a un programa de enseñanza sistemática, ni rigurosa, ni medible, exceptuando casos muy remotos, tampoco llena las expectativas como institución de formación sistemática orientada a objetivos definidos.
Todo esto nos lleva a la necesidad de la exigencia de que para que los estudiantes inicien el instituto bíblico, el primer requisito sea que hayan culminado el bachillerato secular o su equivalente. Medida ésta desesperada ante la necesidad ya descrita. Desesperada porque en la mayoría de los casos, nada tiene que ver la enseñanza secular con las materias que han de cursar los candidatos a ocupar puestos de servicio en la obra de Cristo.
Pero, al menos, el haber terminado el bachillerato o su equivalente garantiza que, los candaditos, sepan leer y escribir, que tengan alguna experiencia en la utilización de un método de estudio, que estén habituados a ser evaluados en el desempeño de la realización de las tareas asignadas y posean al menos una idea aunque sea somera acerca de eventos históricos que están relacionados con el campo de estudio que trata la carrera de teología y el servicio ministerial.
Por todo lo anterior esta asignatura procura aportar a los estudiantes que no son bachilleres o cuya profesión de fe es relativamente reciente, esto es, poco tiempo después de su bautismo, una serie de conocimientos necesarios para obtener la base mínima que debe tener un aspirante al conocimiento teológico superior y al servicio cristiano.
OBJETIVOS GENERALES
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Al culminar esta asignatura el estudiante será capaz de identificar las principales características que son parte de la Biblia como documento histórico así como de su mensaje principal.
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Conocerá igualmente los pilares de la fe cristiana.
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Aprenderá a buscar e identificar cuál es su lugar en la obra de Dios y su ministerio en la obra de Cristo.
Cargas de investigación
PRIMERA LECCION
Complete estas asignaciones y envíelas al profesor para su evaluación
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Investigue cuáles son las tres instituciones cristianas (iglesias) con la mejor política educativa y cuáles han sido los resultados de dicha política hasta la fecha.
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Haga un resumen de los beneficios obtenidos a partir de la implementación de dichos programas.
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Pregunte a sus autoridades espirituales (su pastor o ancianos), qué modelo educativo posee su congregación.
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Identifique si dicho modelo educativo se vale básicamente de la Biblia o si oficialmente se usan otros recursos a los fines de educar a los creyentes.
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Identifique cuáles son las debilidades del sistema educativo imperante en su congregación local.
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Partiendo de la investigación de las iglesias que tienen mejor sistema de enseñanza y de la condición actual en que se halla su congregación local, elabore un plan orientado a mejorar la calidad de la enseñanza en su congregación.
Lección 2 de 12
LAS SAGRADAS ESCRITURAS
LA ESCRITURA
LA PALABRA DE DIOS
Los anteriores son algunos de los títulos con los que a menudo nos referiremos al libro llamado La Biblia. Siendo que has albergado la fe cristiana en tu corazón es de vital importancia que conozcas en qué se basa tu fe de tal modo que ésta sea fortalecida y afianzada.
¿POR QUÉ LA BIBLIA ES LA PALABRA DE DIOS?
Decimos que la Biblia es La Palabra de Dios, porque esta es una afirmación que se halla en ella reiterada vez y de diversas maneras (II T 3:16, II P 1:21. Por supuesto, si eres acucioso/a rápidamente podría asaltarte la idea de que afirmar que la Biblia es la Palabra de Dios, solo porque ella misma lo dice, es algo absurdo y anti científico ya que dicha afirmación se fundamente en un argumento circular:
¿Qué es la Biblia?
LA BIBLIA ES LA PALABRA DE DIOS
¿Cómo sabemos que la Biblia es la Palabra de Dios?
PORQUE LA BIBLIA LO DICE
A simple vista ese parece ser el caso, pero no es así.
¿POR QUÉ ES SEGURO CREER EN LA BIBLIA?
Apelemos en este caso, no a la Biblia, apelemos al razonamiento lógico para defender nuestro punto de que el fundamento de la Biblia como Palabra de Dios no está basado solamente en un argumento circular.
De entre por lo menos siete mil millones de personas que hay en la tierra, unos seis mil quinientos millones creen que existe un ser supremo. De estos seis mil quinientos millones, podríamos decir que tres mil millones o más creen que hay un Dios personal, esto es, judíos, cristianos y musulmanes. Tomando en cuenta el momento que vive la humanidad, en esta era de la muerte de casi todas las ideologías y con lo avanzada que está la ciencia es para tomar en cuenta que aún con tanto conocimiento científico tal cantidad de personas siga aferrada a la idea de un Dios personal así que alguna poderosa razón debe tener el consenso de la humanidad para tan arraigada creencia.
Asumiendo que la humanidad tiene razón y que hay tal Dios personal podemos avanzar dando por un hecho con un grado razonable de duda que existe tal ser superior Todopoderoso y además creador de todo cuanto existe. Es de suponerse que ese ser superior ha de querer tener contacto o relación con sus criaturas. Desde luego, los niveles de relación con dichas criaturas estarían determinados por las capacidades y medios previamente otorgados a dichas criaturas. En otras palabras, ese Dios jamás intentaría comunicarse con los peces por medio de palabras, pues no les dotó de habla ni cuerdas vocales para este fin.
Solo se comunicaría a través de lenguaje articulado con aquellas criaturas a las que concediera tales capacidades; que sepamos, los seres celestiales, esto es, los ángeles, seres sobrenaturales en quienes, por cierto, creen millones de personas de todas las religiones y creencias, y también a los hombres. Estos dos grupos, hasta dónde tenemos conocimiento, son los únicos dotados de tales capacidades.
¿Pero, si los ángeles no mueren, viven para siempre, y siempre están al alcance de Dios qué necesidad tendrían de que Dios le diera un libro como la Biblia?
La respuesta es, ¡Ninguna!
Por esto mismo, los ángeles, hasta prueba en contrario, no tienen ni necesitan una Biblia o un libro similar.
En cambio el hombre, que sí muere, que no vive para siempre y no está en comunión con Dios, ¿Qué necesidad tendría de un libro como la Biblia?
Respuesta obvia, ¡Toda necesidad!
De no ser así, el Dios sabio y santo, el Dios en el cual no hay ni absurdo, ni banalidad, tendría que repetir una y otra vez las mismas cosas a los hombres en una misma generación y en cada generación ya que lo efímero de la vida humana haría imposible que el conocimiento de Dios sea preservado por mucho tiempo, dada su tendencia a lo mutable fruto de su imperfecta y caída naturaleza.
Los hombres, que se saben limitados, han entendido esto desde los albores de los tiempos y han hecho todo lo humanamente a su alcance para preservar y perpetuar su recuerdo y la transmisión de los conocimientos que han considerado vitales para la supervivencia de las generaciones venideras, por tanto, si el hombre poseyera algún mecanismo inherente que le permitiera llevar consigo el conocimiento de siglos pasados y pasarlo a las generaciones futuras, a pesar de su desaparición física algo así como el código genético, entonces un libro como la Biblia no sería necesario. Pero tal mecanismo no existe, por tanto queda más que justificada la necesidad de que el conocimiento de Dios fuera preservado por escrito y Dios se encargó de que así fuera para su propia gloria escogiendo en cada época hombres a los que hizo sus voceros quienes proclamaron su mensaje a voz en cuello y a quienes expresamente, en al algunos casos, y por impulso interno del Espíritu Santo en otros casos, pero sin declaraciones explicitas, mandó a que dicho mensaje fuera puesto por escrito con el objetivo expreso de las generaciones venideras lo recibieran hasta el cumplimiento y consumación de su palabra y su plan eterno. (Cf. Ex. 17:14; Is. 30:8; Jer. 30:2, 36:2; Hab. 2:2; Apoc. 1:1, 21:5).
Por tanto apelando incluso a la lógica, era obvio y necesario que Dios se valiera de los hombres a quienes dotó de capacidad tanto para leer y escribir, como para preservar el legado antiguo y guiara a sus escogidos a poner su voluntad por escrito.
LA CONFORMACION DE LA BIBLIA.
Pudieran parecer superficiales las informaciones que proveeremos a continuación de no ser por el hecho cierto que apunta a que, a menos que este conocimiento sea comunicado en forma dosificada es muy difícil que los estudiantes puedan asimilar siquiera la punta del iceberg que en su conjunto representan.
Los hombres que nos antecedieron, expertos eruditos, filólogos, lingüistas, poliglotas, arqueólogos, antropólogos y muchos estudiosos de muchas otras disciplinas, hombres piadosos tales como Karl Lachmann 1831, Tischendorf, Tregelles, Alford, Wescott, Hort, Weiss y otros dedicados a conceder a la Biblia la oportunidad y el derecho de que ostente dignamente el lugar que reclama como Palabra de Dios, o que caiga por el plomo de la evidencia en su contra si es que la hubiera; estos hombres nos han legado millares de páginas de sabiduría y vez tras vez mediante una metodología seria confirman que las afirmaciones de la Biblia son ciertas y que por tanto es la regla única y fiable mediante la cual Dios ha de juzgar al mundo en el día final.
Siendo que este vasto apoyo a favor de la Biblia no puede ser expuesto en breve tiempo ni en tan reducido espacio, proporcionaremos a los estudiantes el conocimiento básico que les permitirá a medida que avancen en la investigación del texto sagrado conseguir los conocimientos que complementen la presente obra.
Cargas de investigación
SEGUNDA LECCION
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Utilizando el libro de Josh MacDowell, Evidencia Que Exige Un Veredicto, en su capítulo sobre la veracidad y singularidad de la Biblia, aporte todos los argumentos que apoyen la veracidad y necesidad de un libro como la Biblia.
Lección 3 de 12
ORIGEN DE LA BIBLIA
La Biblia es un libro divino y humano. Tiene su origen en Dios que es su autor, y quien mediante su auto revelación se ha dado a conocer a los hombres y también tiene su origen en los hombres de Dios, quienes en muchos casos escribieron sin intención y sin imaginar que sus palabras serían consideradas Palabra Dios inspirada, sino que, en muchos casos, su legado escrito fue el resultado ya sea de consultas a las cuales ellos dieron respuesta Cf. (I Co 1:11), reflexiones sobre la vida, inspiración poética y el simple deseo de dejar constancia histórica acerca de acontecimientos que tenían importancia para su pueblo, pero que Dios, en su soberanía concomitantemente utilizó para sus propios propósitos.
La Biblia es pues, La Palabra de Dios, Dios sirviéndose de los hombres su idioma, su contexto histórico, su nivel intelectual, y su cosmovisión para que expresaran sin errores ni contradicciones su mensaje.
IDIOMAS DE LA BIBLIA
La Biblia fue escrita en el idioma inmediato de sus autógrafos humanos. El pueblo hebreo se vio expuesto a una amalgama de idiomas desde sus orígenes, su propio idioma como toda lengua, experimentó niveles de desarrollo y variación según diferentes periodos de cambios políticos, económicos y científicos.
Los hebreos estuvieron expuestos al idioma egipcio durante cuatrocientos años, y aun durante toda la permanencia del estado de Israel los distintos dialectos de esta nación fueron parte de la cultura hebrea, lo mismo pasó con el idioma asirio, arameo, caldeo, edomita, griego y latín y los idiomas y lenguas de los pueblos colindantes con Israel y aquellos pueblos con los cuales entabló relaciones comerciales y diplomáticas, por tanto, como era de esperarse, la Biblia refleja en sus giros idiomáticos muchas expresiones que son claros extranjerismos, y partes importantes de ella fueron de hecho escritas en arameo, el libro de Ester y partes de Daniel; diversos niveles y estilos de hebreo, el resto del Antiguo Testamento, y diferentes niveles de griego, todo el texto del Nuevo Testamento. Para una profundización de este tópico será de mucha ayuda una consulta a la Concordancia de James Strong.
GENEROS LITERARIOS DE LA BIBLIA
Son fácilmente identificables en la Biblia diferentes géneros literarios; el reconocimiento de estos géneros es de vital importancia para un entendimiento cabal del mensaje de la misma. Casi ningún libro tiene un único género literario, pero sí uno predominante. Por ejemplo, se acepta que Job es un libro mayormente poético, sin con ello dejar de apreciar que hay en él una introducción y un corolario históricos.
LOS AUTORES DE LA BIBLIA
Entre los autores de la Biblia hallamos autores con las más diversas profesiones, oficios extractos sociales, culturales y cubriendo muchas veces miles de años entre autor y autor:
Reyes y gobernantes, como Moisés, David y Salomón.
Líderes militares y caudillos, como Josué y Samuel.
Eruditos y pensadores como Esdras, Pablo y el autor de Hebreos.
Pequeños comerciantes de la pescadería, microfinanzas: Mateo, Juan, Pedro.
Un médico, Lucas.
Su inspirador, nuestro Señor Jesucristo, un carpintero.
COMPOSICION Y EDICION
Toda la Biblia fue escrita en un período de entre tres mil y cuatro mil años, ella misma atestigua que sus autores en algunos casos se valieron de distintas fuentes bibliográficas para su compilación, desafortunadamente hoy día ninguna de estas fuentes ha sido preservada, entre ellas podemos citar el libro de Jaser (II S. 1:18, Jos. 10:13), las crónicas de los reyes de Media y de Persia, (Ester 10:2), los hechos de Salomón, (I R. 11:41), las Crónicas de los reyes de Judá, (I R. 14:29) etc. De hecho, los libros de I y II de Crónicas dan clara evidencia de ser una edición de los libros de los Reyes y I y II de Samuel.
Igualmente el Nuevo Testamento, como ya hemos señalado, se formó mediante un proceso en el que las comunidades cristianas durante un largo periodo fueron acogiendo y descartando, de entre muchos libros que circulaban, cuales llevaban consigo el sello de la autoridad divina dando como resultado el texto canónico que poseemos en la actualidad. (Cf con el prologo de Lucas Lc. 1:1-4).
EL CANON DE LA BIBLIA
El origen de la palabra canon era originalmente caña, vara o regla para medir, después de muchos años pasó a designar algo que contaba con un sello de aprobación o autorización, así por extensión canon vino a significar la lista de los libros a los que la comunidad de fe reconocía autoridad divina. Véase: Descubre la Biblia, Tomos I, II, III, La Biblia su formación, sus contextos, y su interpretación. Edeseio Sánchez Cetina, Sociedades Bíblicas Unidas 2006.
Hoy día la comunidad católica y la comunidad protestante difieren en la cantidad de libros a los que atribuyen autoridad divina, reconociendo la iglesia católica, además de los 66 a los que los protestantes consideran inspirados, los llamados libros deuterocanónicos, esto es 9 libros más, para un total de 75. Estos son:
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Tobit
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Judit
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Edición griega de Ester
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I Macabeos
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II Macabeos
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Eclesiástico
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Sabiduría
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Baruc
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Texto griego de Daniel
Cargas de investigación
TERCERA LECCION
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¿Cuáles implicaciones tiene el hecho de que la Biblia haya sido escrita en diferentes idiomas y traducida a innumerables lenguas?
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Haga un estudio acerca de las distintas teorías acerca del origen del canon de las Escrituras.
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¿Cuál es en su opinión el tema central de la Biblia?
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¿Cuáles son los argumentos que tanto católicos como protestantes esgrimen para quitar y añadir libros a sus respectivas Biblias?
Lección 4 de 12
CANON E INERRANCIA
Delicado es con relación a la inerrancia de las Escrituras el tema del canon sagrado. Las Escrituras, sabemos, son inerrantes según nuestro credo, pero dos corrientes de la cristiandad reconocen en la actualidad más y menos libros como inerrantes. De hecho, como ya hemos acotado, muchas comunidades cristianas de la antigüedad rechazaron muchos de los libros de la Escritura que hoy se consideran canónicos, igualmente muchas comunidades cristianas incorporaron a su liturgia libros que hoy se consideran apócrifos, la misma carta de Judas cita al libro apócrifo de Enoc, como si fuera Escritura, lo que índica que, al menos para el autor inspirado Judas, Enoc era Escritura. Igualmente Pedro cita A Judas y/o Judas cita a Pedro, la conclusión parecería ser o que Pedro y Judas estaban convencidos de que Enoc era palabra de Dios, o que Pedro y Judas se equivocaron al citar a Enoc como Palabra de Dios o que sin duda, sobre el tema del canon y la inerrancia de las Escrituras no todo está dicho y hay aun mucho que investigar
LAS SECCIONES NATURALES DE LA BIBLIA
Dos grandes secciones forman la Biblia; el Antiguo Testamento, o Antiguo Pacto (A.T./ A.P) compuesto por 39 libros de Génesis a Malaquías.
Así como el Nuevo Testamento o Nuevo Pacto (N.T./ N.P), compuesto a su vez por 27 libros de Mateo a Apocalipsis.
ELEMENTOS AUXILIARES
Con el pasar de los años después de la compilación final del la Biblia varios hombres en diferentes épocas idearon formas que facilitaran la búsqueda, memorización y armonización de la Biblia entre ellas podemos citar:
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La tabla de libros
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La división de la Biblia en capítulos y versículos
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El aparato de referencias cruzadas en los márgenes
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Los títulos que encabezan las secciones discursivas y de eventos
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Las concordancias
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Los comentarios al pie de pagina
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Las ilustraciones
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Los mapas
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Las tablas de pesos y medidas
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El glosario
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Detalles sobre el calendario y las festividades judías.
DIVISIONES ARTIFICIALES DE LA BIBLIA
En los “originales” no había separación entre las palabras, ni vocales, ni signos de puntuación, ni títulos de cabecera que ayudasen a localizar los pasajes bíblicos.
Se puede decir que fue a partir del Renacimiento cuando se empiezan a editar los primeros libros modernos, con páginas, títulos, capítulos e índices. Estos primeros libros impresos imitaban a los manuscritos y ofrecían un texto extenso y continuado, desde la primera página hasta la última, sin divisiones en párrafos o estrofas. La Biblia no se ha escapado a esta regla, aunque, algunos datos bíblicos nos hacen pensar que en la época de Jesús ya existía algún tipo de división textual, especialmente en aquellos pasajes que eran más populares y que se leían cíclicamente en las sinagogas (Lc 4.17, Hch 13.15; 15.21, 2 Cor 3.14). Además algunos de estos pasajes eran conocidos por un título que hacía referencia a su temática (Mr 12.26; Lc 20.37, Rom 11.2, Hch 8.3). Se tiene constancia de que en el s.I d.C. existía la costumbre de leer la Torá en la mañana del sábado. Podemos suponer que resultaba muy difícil usar un texto largo, sin ningún tipo de divisiones que facilitase de la búsqueda del pasaje determinado para la lectura pública.
En el transcurso de la Edad Media los masoretas (especialistas judíos encargados de fijar, conservar el texto exacto de la Biblia), concibieron una división en frases cortas, pero con sentido completo, lo cual permitía dar un cierto ritmo a la voz del lector. Hay que precisar que estas divisiones no aparecían en los rollos de la sinagoga reservados al culto, cuyo texto no debe de llevar ningún signo añadido. Divisiones actuales
Nuestra actual división en capítulos parece haber sido esbozada en el siglo XI por Lanfranc, consejero de Guillermo el conquistador. En los albores del siglo XIII, en París, Stephen Langton, profesor en la Sorbona, que llegó a ser arzobispo de Canterbury, desarrolló el esbozo, y lo llevó a cabo. Él estableció una división en capítulos, más o menos iguales, muy similar al que tenemos en nuestras Biblias impresas. Hacia el 1226, los libreros de París, introducen estas divisiones en capítulos en el texto bíblico, dando lugar a la que se conoce como la Biblia Parisina. Desde entonces esta división se hizo universal.
El primer libro bíblico impreso dotado de esta presentación versificada y numerada fue el de los salmos, concretamente el Psalterium quintuplex de Lefevre D´Etaples, publicado en 1509, en París, por el famoso impresor protestante, Henri Estienne, quién ostentó el prestigioso título de impresor del rey para el hebreo, el latín y el griego.
Robert Estienne, (o Stephanus), hijo de Henri, popularizó el uso de la numeración de versículos para toda la Biblia. Para los libros protocanónicos del Antiguo Testamento adoptó la división del dominico italiano de finales del s.XV, Sanctes Paginus. Y para los deuterocanónicos y todo el Nuevo Testamento elaboró una nueva división. Se cuenta que este trabajo lo realizó en el transcurso de un viaje a caballo de París a Lión. En 1551 publicó el Nuevo Testamento griego, y cuatro años más tarde publicó la Biblia completa en latín. En ambos casos los números de los versículos no figuraban en el texto bíblico, sino al margen. En 1565, Teodoro de Beza inscribe los números de los versículos en el interior del texto mismo.
El recurso de dividir el texto bíblico en capítulos y versículos numerados permite desde entonces encontrar inmediatamente un pasaje, sea cual sea la puesta en página adoptada por la edición.
Las divisiones en los capítulos y versículos no son perfectas.
Aunque Estienne y Langton intentaron mantener un buen equilibrio entre el número de versículos por capítulo, en algunos lugares su división del texto resulta artificial y discutida, pues no respeta la unidad del discurso o del relato.
Por ejemplo, para algunos especialistas, la transición entre los capítulos 7 y 8 del Evangelio de Juan no es acertada, pues el discurso no acaba en 7.53, sino en 8.1. Por tanto el capítulo 8 debería comenzar con el versículo 2. En este caso, la situación es especialmente compleja, pues el texto 7.53-8.11 no aparece en la mayoría de los manuscritos; otros lo incorporan en lugar diferente. El relato parece haber sido una historia conservada primero en forma independiente y luego incluida aquí. La narración interrumpida en 7.52 parece que continúa en 18.12.
Otro ejemplo interesante lo encontramos en el Salmo 19. Un gran número de especialistas opinan que la última línea del versículo 4 debe ser el comienzo del versículo 5, pues se refiere, al igual que los versículos 5 y 6, al mismo protagonista (el sol) que recorre el espacio celeste y define el pulso del día y la noche con su presencia y ausencia.
Por último, cabe mencionar que la numeración de los salmos en el texto hebreo difiere de la utilizada en las versiones griega (LXX) y latina (Vulgata). Esta diferencia se debe a que algunos salmos han sido divididos y otros fusionados. Así, por ejemplo, los salmos 9 y 10 del hebreo corresponden al salmo 9 de las versiones griega y latina, mientras que los salmos 114 y 115 de la LXX corresponden al 116 del texto hebreo. Lo mismo sucede con el salmo 147 del texto hebreo que queda dividido en dos salmos (146-147) en la versión griega.
Articulo extraído de: linajeescogido.tripod.com
Las herramientas que con más cuidado deben ser utilizadas son sin duda las divisiones en capítulos y versículos, porque, si bien, representan una tarea titánica no en pocas ocasiones introduce rupturas en el discurso que distorsionan el sentido expresado por el autor.
Más peligrosos aun son los comentarios al pie de página que los creyentes tanto disfrutan, porque tenemos metido en el mismo texto sagrado la voz de los hombres no inspirados dando sus opiniones sobre el texto bíblico y no pocos indoctos se guían de estos comentarios bienintencionados sin percatarse que son las ideas de hombres piadosos pero falibles en sus conjeturas y cuya opinión no tienen ningún peso ni autoridad divina a los fines de fungir como norma de vida para los creyentes de Cristo.
Cargas de investigación
CUARTA LECCION
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1- Por qué sí o por qué no se necesita una canon de libros sagrados
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Investigue y escriba al menos tres definiciones acerca de la inerrancia de las escrituras y qué implicaciones tiene para la práctica de la vida cristiana el que las Escrituras sean inerrantes o no lo sean.
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Tome una Biblia que contengas las herramientas listadas a continuación, y dedique al menos una o dos horas a investigar cada una de ellas su ubicación en la Biblia y su utilidad:
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La tabla de libros
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La división de la Biblia en capítulos y versículos
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El aparato de referencias cruzadas en los márgenes
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Los títulos que encabezan las secciones discursivas y de eventos
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Las concordancias
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Los comentarios al pie de pagina
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Las ilustraciones
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Los mapas
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Las tablas de pesos y medidas
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El glosario
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.Detalles sobre el calendario y las festividades judías.